La educación y la cultura, son dimensiones tan grandes
que abarcan los procesos de construcción del conocimiento. En ellos, se debe establecer una coordinación y una estructura para que el aprendizaje de esos conocimientos tenga una base lógica, fundamentada tanto por lo educativo como por lo cultural.
En cuanto a estos dos términos,
es interesante, observar si existen políticas que lo regulen y que los den
forma en un contexto determinado, ya, que nos pueden ayudar a conocer más sobre los procesos de conocimiento en los que se encuentran inmersos. Estas políticas, regulan en cierta manera las actuaciones que
se pueden llevar a cabo en el ámbito de la educación y la cultura, hasta el
punto de observar si se relacionan o por el contrario son independientes la una
de la otra.
Pero para establecer una línea en el tiempo, que nos ayude a
entender la evolución de estos dos términos, es necesario como ya hemos dicho
antes, hacer referencia a las políticas que se establecen, ya que mediante las políticas,
se ha podido observar que después de los acontecimientos ocurridos y del paso
por diferentes estados (moderno, del bienestar y relacional), se llega a la conclusión
de que las políticas culturales y educativas o lo cultural y educativo, no están
tan lejos como parecían estar en un principio, ademas de observarse que para la elaboración del conocimiento, una va unida a la otra.
Esto es así, debido a que en el
estado en el que debido a la crisis nos estamos convirtiendo, la ciudadanía,
necesita saber que se establecen políticas educativas y culturales que luchan
por una educación integral basada en una democracia cultural, ya que fomenta el
aprendizaje activo de la ciudadanía, los implica en el proceso de aprendizaje,
logrando un gran impacto para la sociedad, lo que hace que la educación y la
cultura se unan para el aprendizaje de la misma.
En definitiva, el aprendizaje de conocimientos, es estructurado mediante las políticas educativas y culturales, ya que ambas son necesarias para la construcción de dicho conocimiento.
Claramente, este tipo de
proyectos, que aglutinen una relación entre los individuos de la ciudad, las
comunidades y la comunicación que se produce entre ellas y una armonía en el uso
de los espacios públicos, resultan tremendamente interesantes, siempre y cuando
se contemplen, aprovechen y mejoren los servicios y equipamientos que esa ciudad
ofrece. Conseguir establecer
satisfactoriamente como labor profesional todos estos puntos, logrando una
ciudad educativa, supone generar cultura, posibilitar participación y desplegar
un sinfín de formas de convivencia, supone crear ciudad, es decir, desarrollo
local mediante la generación de cultural gracias a la participación social de
los ciudadanos del territorio.
Sin embargo, muchos son los
profesionales que emiten quejas acerca de la poca participación de la población
en dinámicas de este tipo que favorecen, tal y como acabamos de mencionar, el
desarrollo local. Pues bien, quizás han de plantearse otras formas de llamar la
atención, no únicamente pegando un cartel informativo en un tablón de anuncios,
que indique que se va a desarrollar una actividad puntual, a cierta hora, y
dirigida para un colectivo específico. Probablemente, resulte más acertado
compartir las demandas presentes, y por qué no futuras de la población, puesto
que, estas demandas responden claramente a unas necesidades presentes en la cotidianeidad,
incluso, hemos de atender, a los intereses y aspiraciones del ciudadano, en
tanto que profesionales. Así, atendiendo a necesidades, problemas, intereses y
aspiraciones propias del territorio en el que operamos, fomentamos la
participación más eficazmente, que diseñando dinámicas puntuales que nosotros
consideramos de interés.
Bien es cierto, que para
conseguir estos objetivos que en las primeras líneas mencionábamos, hemos de
ser conscientes, además de que hay que aprovechar y potencializar los recursos
que tenemos disponibles en el territorio, y que estos objetivos han de
plantearse a largo plazo, de que hoy en día, nuestra sociedad no está
acostumbrada a la participación, sino más bien, a medidas educativas y/o
sociales elegidas de manera unidireccional que se suponen que tiene en cuenta o
representan al ciudadano.
Así, y tras las lecturas
propuestas, ¿qué podemos plantear para con la participación ciudadana? Lo primero
que hemos de tener en cuenta, es que la participación no ha de ser puntual, es
decir que, podemos causar conflicto si convocamos a los ciudadanos a participar
de manera prácticamente esporádica y además, si lo hacemos sin una programación
previa. En segundo lugar, y apoyando al argumento establecido anteriormente,
hemos de entender que, la participación, antes de nada, requiere de un trabajo
educativo previo. Y, siendo repetitivos en lo mismo, afirmamos que, la
participación social conjunta en una ciudad, continuada en el tiempo, requiere
primeramente de un aprendizaje que especifique formas de cooperación en la
ciudad, trabajo en equipo, implicación, normas, toma de decisiones, etc.
Pues bien, desde nuestra profesión,
sería importante que fomentáramos, mediante estrategias que inciten la
implicación ciudadana en políticas de su incumbencia, la participación
ciudadana, para que trajera como consecuencia, entre otras cosas, una
comunicación efectiva entre entidades, sociedades y ciudadanos, la
participación en la elaboración, desarrollo y evaluación de proyectos para con
la ciudad, la creación de vínculos intergeneracionales, el aprendizaje de
reglamentos de participación, compromiso, etc. Siempre y cuando, llevemos a
cabo un aprendizaje en participación previo. Así, la participación será
bidireccional, y efectiva.
Partiendo de la definición de
animador como aquel trabajador social que
ejerce una profesión eminentemente política, ya que puede actuar sobre el clima
social, el desarrollo de las comunicaciones, la cultura y la creatividad (Besnard,
1978), podemos llegar a la conclusión de que este profesional, abarca una
variedad de actuaciones en las en algunas ocasiones es muy difícil poder
intervenir de manera óptima en cada una de ellas.
Por ello, es importante destacar
que el animador sociocultural, hoy más que nunca, necesita disponer de buenas teorías
y buenas prácticas que faciliten y orienten al animador en la intervención comunitaria.
En cuanto a estas diferentes
maneras de intervenir en la comunidad, el texto analiza varios ejemplos en los
que la tarea del profesional varía.
Los animadores del primer caso, están
vinculados al ejercicio de una temática o a la transmisión de un saber que hace
que podamos denominarlos animadores especializados y los segundos, son
animadores con funciones de carácter más global y político.
Esto hace que podamos ver diferentes
tipos de profesionales en relación con la animación.
Los documentales, permiten que el
observador, descubra, cómo las vidas cotidianas traspasan los caminos de la
historia, además de aportarnos conocimiento, y comprender así la condición
humana (ya que nos enseña mucho sobre nuestra sociedad y sobre nosotros
mismos).
De esta manera, los documentales
como herramientas educativas, son capaces de aportarnos de igual manera
conocimientos, y así favorecer el aprendizaje de los observadores como si se
tratase de formas de aprendizaje más clásicas y comunes como pueden ser la
pintura, las novelas, las entrevistas…mediante las cuales el lector y el observador,
puede conocer nuevos aspectos de la vida cotidiana de las personas que
conforman la sociedad.
Por tanto, los documentales, se
han ido alejando de la típica imagen que no dice nada, para evolucionar en
materiales audiovisuales que muestran algo concreto y real de lo que podemos
aprender algo.
¿Basta únicamente con partir de la motivación en un
proceso educativo?
Hay que abrazar la responsabilidad.
Claro que sí. Por supuesto que
una compañía de danza es un buen ejemplo para analizar el proceso educativo que
ahí dentro se entrama. Y por qué no, aplicar y adaptar estos métodos a un
sistema de educación formal.
En este documental subyacen
algunas ideas muy interesantes; en relación al arte y cultura, respecto al
municipio, y en relación al proceso educativo. Todos estos aspectos se unen
para conseguir, por parte de los alumnos, un esfuerzo máximo y continuo en el tiempo y una vinculación con su comunidad,
para así, poder conseguir los objetivos que se proponen.
Se plantea así, hablando estas
ideas anteriormente mencionadas y relacionándolas con nuestra futura profesión,
que, hemos de entender la cultura y el
arte, no como un trabajo para demostrar en público que uno sabe mucho
acerca de algo en cuestión, sino que, hemos de hacer descubrir al otro, por así
decirlo, la excelencia del arte. Esto sí sería un proceso educativo. Claramente,
este proceso al que hacemos mención no es nada sencillo. Hemos de someter al
otro a un continuo; “aún no”, “inténtalo otra vez de nuevo”, “no es suficiente”,
es decir que, para asumir un legado, hemos de crear en el otro un esfuerzo
continuado en el tiempo, hacer que se transforme llegando al límite, al tope. Así,
se deja entrever en el documental, que el proceso educativo es a su vez un
proceso vital (facilitando un contexto que apoye esto), no únicamente un
proceso de formación.
Por otro lado, otra de las ideas
primordiales, tal y como hemos anunciado anteriormente, es la vinculación con el municipio. El individuo
ha de dar más importancia a la comunidad, que a su propia individualidad,
sentirse dentro de ella para asumir una responsabilidad. Además, sostener toda
esta escuela de danza, cuesta cierto dinero. Por ello, son los integrantes de
esta comunidad los que deben de dedicarse plenamente a ello. El hecho de que
estas ayudas económicas se sostengan y se aprovechen por la compañía de danza,
hace que salgan buenos bailarines.
Por último, hablamos del pilar
más importante para que todos los esfuerzos de esta compañía de danza
funcionen; el proceso educativo en
sí. Nos referimos a conseguir sacar al otro de su mente toda esa jauría de
pájaros desordenada, para hacerle que se centre en potencializar sus
cualidades.
Tal y como dejábamos intuir en el
subtítulo de esta entrada, partir de la motivación (de bailar en este caso), no
basta. Hay que agarrar, abrazar la responsabilidad para que el aprendizaje sea
fructífero. No chocar todo el rato con el muro que conforma la jauría de
pájaros mental. Pero, para apoyar y ayudar a esto, se necesita también el apoyo
del entorno. Pasar a aceptar la pérdida o muerte de algo anterior, y comenzar a
abrir paso a la transformación. Este es un proceso muy violento para el que lo
lleva a cabo.
Por último, finalizamos esta
entrada del blog añadiendo unas frases que se dejan intuir en el documental, y
que, además, sirven como palabras de ánimo a todos nosotros. Con estas frases,
nos referimos a:
Hay cosas que pueden alcanzarse de
manera más sencilla. Pero hay otras muchas más allá, las cuales se consiguen
con mayor esfuerzo, y que, por supuesto, son de mucho más valor. Sin embargo, lo
importante es que; no importa la altura a la que se encuentre el lugar donde se
quiere llegar. Lo importante es la pelea que estés dispuesto a dar para llegar
a ese lugar.
Al representar la
realidad, el autor lo que intenta es plasmar la totalidad de lo que está
sucediendo en aquel lugar o en ese momento o instante preciso.
Por ello, es importante
destacar, el documental que Luis Buñuel, realizó a comienzos de los años
treinta, el cual representa la realidad del momento en España.
Pero no fue el único que
se soltó la coleta y comenzó a mostrar al resto de España, la verdad de lo que
estaba sucediendo, sino que innumerables pintores, y en definitiva artistas
mostraban mediante sus obras de arte la realidad del momento.
Luis Buñuel, realizó un
documental llamado “Las Hurdes” (Tierra sin Pan). Este documental, muestra la verdad de lo que estaba
ocurriendo en las zonas rurales y olvidadas de España, además de mostrarse como
un instrumento, para alarmar a las autoridades de la época de lo que allí
estaba sucediendo.
El autor, perseguía con
esto un buen fin, ya que dejaba plasmado en él, la ausencia de políticas
educativas, culturales y sociales que se estaban dando en la época.
Plasmaba aquellos pueblos que se encontraban
olvidados y desconocidos, debido a la falta de recursos como el trasporte que
de alguna manera hubiera ayudado a que se dieran más a conocer y a que ellos
conocieran como se encontraba la España de la época.
Como ya hemos dicho anteriormente, esa
incomunicación existente entre ellos y el resto de país, provocaba un
aislamiento en la que las personas que allí se encontraban no eran capaces de
ver más allá de sus propias narices, pero no porque ellos quisieran si no
porque no se les había dado la oportunidad aun de conocer otros lugares, otras
personas… y de poder ver las costumbres que allí se daban.
Debido a lo anteriormente expuesto, podemos
entender mejor la importancia de instaurar ciertas políticas, ya sean sociales,
culturales y educativas, que ayudan y mejoran la comunicación (también con el
transporte) de las distintas zonas existentes, ya que ayudan a regular ciertos
ámbitos de las vidas de las personas que son útiles y además necesarios para
una mejor convivencia de todos.
De esta manera podríamos destacar este
documental como estrategia educativa, ya que muestra aspectos que se pueden
tomar como ejemplo, para así dotar de importancia a las políticas que hoy en
día rigen nuestro país. Aporta
conocimientos de la realidad en la que estábamos inmersos en los años 30 y nos
permite descubrir como la vida cotidiana de las personas evoluciona en la
historia.
Por otro lado, también
encontramos artistas como José de Ribera (pintor español de finales de siglo
XVI) que quiso mostrar a todo el mundo la situación en la que se encontraba
sumergido su país. Como muestra de ello
tenemos la pintura que realizo al óleo llamada el “niño cojo”, en el que dejaba
ver claramente la situación en la que algunos niños se podían encontrar en España.
Este autor, interpreto la realidad con
la misma fidelidad que los escritores de las novelas, pero a diferencia de que
éstos, en sus interpretaciones deformaban a menudo la realidad, ocultaban los
defectos (se puede ver en el cuadro nombrado anteriormente, que plasma al niño
tal y como es) y quizás ofrecían una determinada visión de las cosas. En
definitiva, a José de Ribera, solamente le importaba el modelo que posaba ante
él, y él se limitaba a plasmarlo. Podemos
refutar de alguna manera la verdad que refleja este artista en su obra ya que
en algún momento del documental, se puede apreciar un niño con características similares
al de su obra.
Cabe destacar que tanto el documental
como el cuadro pertenecen a una época en la que España, estaba sumergida en una
guerra civil, y por ello muchos artistas de la época (muchos de ellos en contra
del movimiento), fueron acusados, matados, seguidos… tanto por sus ideologías
como por su representación de la realidad.
Por tanto, podemos destacar el arte,
también como manera de conocer y de representar la realidad, además de dejar un
legado histórico en nuestro país que nos ayuda hoy en día a conocer y a
adentrarnos un poco más en la historia de España. Historia que mediante
herramientas audiovisuales o visuales nos acercan a aquella época en la que se
realizaban obras como estas para poder hablar y dejar marca de aquello que
estaba mal visto.
Alce la vista de mis pensamientos y vi una casa corriente con un río
en sus proximidades del que emanaba agua cristalina. En la orilla, se podían observar
unos pequeños peces que se movían sin parar mientras jugaban unos con otros. La deje al amanecer. La calle estaba en
silencio, solo un gato y el pájaro que se había situado la noche anterior
en la chimenea, nos observaron de manera poco importante. Dejaron de mirarnos
al poco tiempo de sobrepasar el sendero que se encontraba cerca de aquellos
matorrales. Seguimos caminando en
silencio. Caminamos durante las horas de sol por el bosque, con la
esperanza de encontrar a alguien que nos pudiera ayudar a localizar a Terry. El tiempo, no es continuo y menos el tiempo
de los cuentos. Terry se perdió ya hace un tiempo que ni nosotros somos
capaces de recordar. Desapareció una mañana o una tarde… no lo recuerdo bien. Le
lance su pelota gris y azul que tanto le gustaba morder y…